Nieve clara

Nieve clara ¡blanca, luminosa!
me derrito con ardientes deseos
Te busco entre la multitud de seres dormidos
¡a ti, que estás tan serenamente despierta!

Luna brillante, que respondes a la llamada de antiguos poetas
¿a quién ando yo buscando sino a ti?
Allí estabas, cuando escalé las altas cumbres
y aquí permaneces, en lo hondo de mi corazón dolorido

¡Luz! que brillas en medio de la oscuridad reinante
sus tiránicas leyes no pueden contener tu libertad
Sentada junto al fuego de la sabiduría inmaculada
exploras los arcanos del conocimiento esotérico

Desheredado, herido por la espada de un demonio familiar
espero la llegada de un mesías desconocido
No deseo, anhelo
No espero, sólo ansío el regreso de una felicidad pasajera

¡Poderosa, tronante! Ilustre bruja que gobiernas las fuerzas de la Naturaleza
¡Bendíceme con tu canto nocturno y solitario!
Antes de que el Sol se levante desde el valle
contemplo tu mirada en el fulgor de las estrellas

Entre frías columnas y muros de hormigón
entono un alegre canto de esperanza
En la profundidad de mi alma atormentada
aparece tu recuerdo,
como humo que señala
un hogar de salvación