Plenilunio de Octubre
Comenzamos en la plaza
una noche cualquiera
luna llena, la más bella
la doncella, la sirena
Viene Muddy, a cantar el blues
sin saber que es su medicina
Grita, goza, pide que le escuchen
y nosotros le damos voz
Musicoterapia, para los buenos y para los malos
y Noemí, que es un sol que habla en francés
¡Bodisattva, hermano mío!
¿cuándo te viste en el espejo por primera vez?
Pudimos marchar, y nos quedamos
sólo para embellecer lo humano
Aquí estamos, impasibles
elevándonos por encima de los miserables
Le cantamos a la música
a la justicia, al derecho a un hogar
y a las mil diosas que conocemos
Aphroditas todas ellas
Y a vagabundear, como siempre
y a no mirar atrás,
camina, camina libertad
solidarios hasta con los diablillos
Y el frío de la madrugada
metido en los huesos
durmiendo en un duro banco de madera
junto al templo repleto de magia
Y el desayuno de mendicantes
y la viva manifestación de la necedad
que se olvida de su humana condición
Y el dorado amanecer
que devuelve el calor a nuestros miembros
Asombrados de la ceguera de nuestros semejantes
indignados con la civilización
heridos por tanta compasión
deseosos de gritar la revolución
Al rastro, cuando está abriendo
a conversar con las gentes
a escrutar la caótica e inabarcable realidad
a jugar con los pequeños detalles
Y el encuentro, los encuentros
y la kundalini que sube
y nuestro ánimo también
mientras termina la cuesta
¡Adios hermano!
Pronto nos veremos
aunque seguimos caminando juntos
nosotros y nuestras canciones