Zen trando me

Momentaneamente iluminado, me contemplo en el espejo
Acuden a mi mente reflejos de un pasado de esplendor
Brilla en mi retina la luz de la Naturaleza
mientras un ave rapaz sobrevuela mi sendero

En la oquedad de una enorme piedra
he fijado mi refugio
Cuando cae la noche, junto al arroyo
sólo la luna acude a visitarme

Ahora, subido a un alto del camino
admiro mi plenitud bajo un manto de estrellas
Si uno pasa, me saluda
sembrando en mi alma solitaria
el anhelo de próximos amantes