Ellos y yo
Meditabundo, caminando entre la niebla
la Naturaleza silenciada por el frío nocturno
Soñando despierto, alcanzo mis deseos
un ahogado ladrido se escucha en la lejanía
No parece vivir nadie en este apartado páramo
Su existencia se debate entre máquinas y adicciones
Armado de palabras como cuchillos afilados
Incapaz de liberar sus cadenas invisibles
Condenados, ciegos, anuladas sus pasiones
Derramo una sola lágrima por su amarga existencia
El resto las guardo, celosamente
para dar la bienvenida a la ansiada Primavera