Y le dice Quijote

Querido compañero, hermano

Voy cabalgando solitario
cantando mi verdad
luchando contra la injusticia
defendiendo a los desheredados

Llegué a la plaza y me encontré una moza
hablando del aburrimiento
Y dije ¿pero que ciencia es esa que dices hacer, desdichada?
Me escuchó durante un rato
y en sus ojos prendió la llama de la envidia

Vi a un brujo bendito asomado al mundo
y le pedí consejo
Pero se esfumo entre las nubes
antes de que pudiera escuchar su respuesta

Acudió una lechuza volando,
y me miró a los ojos
Le entregué una piedra preciosa
y a ella le paso inadvertida

Me envíaron a la choza de unos jóvenes
que se decían maestros
y encontré que apenas sabían su propio nombre

Entonces me fui con las gentes
sin que nadie me indicara el camino
Es cómo tu dices,
seguí la música del corazón

Y si, mi Maestro, tú y yo somos lo mismo